Nada es para siempre y Bill Viola lo demuestra


“Bill Viola. Tiempo Suspendido”, es una exposición que se encuentra en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco), ubicado en el centro de Monterrey, Nuevo León. 

Es la primera muestra individual del norteamericano que está compuesta por videos de gran formato, siendo toda una experiencia visual y auditiva. 

Con el objetivo de dar a conocer el talento del precursor del video, las obras realizadas por el artista del videoarte expresan lo rápido de la existencia y el deseo por durar tanto como se pueda. 

Siendo una ocasión es especial, la muestra trata de una instalación que incluye 15 manifestaciones artísticas a través del pensamiento del autor. 

Con video instalaciones, ambientes auditivos y la performance juegan con la temática de la vida, muerte y conciencia. 

Sumerge al diálogo los conceptos expresados en cada grabación, generando un acto de pensamiento sobre lo fugaz del tiempo. 

El recorrido inicia con “La piscina reflectante” continuando en expresiones de arte que van desde 1977 hasta el 2012 y terminando con “El diluvio”, abarcando así los momentos más creativos de su carrera. 

Entre sus obras muestra lo intrascendente que son los seres humanos, como todo cambia, nada es para siempre, el cómo la naturaleza, las emociones e incluso la vida sigue sin que la perturbemos en absoluto. 

Durante el transcurso de la visita, una prueba de la intención del artista es su segunda obra, donde se muestra un grupo conformado por cuatro hombres y una mujer experimentando un ascenso de energía de forma individual. 

Sin embargo, marcando los principios de esta exposición, con el tiempo, cada uno de los actores la emoción cede dejando en sus miradas un vacío y cansancio. 

Esto se encuentra a mayor detalle en la proyección del “El quinteto de los asombrados”, donde se muestra a detalle los sutiles matices de expresión. 

Acompañados por la cámara lenta, esta escena crea un ambiente subjetivo para los intérpretes y espectadores. 


Entre sus obras destacadas se encuentra “El saludo”, donde las protagonistas son un grupo de mujeres que en un intercambio de palabras y gestos dan a entender la relación entre ellas. 

La última de las muestras relata el cómo cada persona tiene su propia vida, su ritmo y su tiempo, sin embargo, los humanos en ella pasan en momentos, no se quedan, simplemente fluyen. 

El concepto se mantiene, el cómo la naturaleza y el entorno se mantiene, contrario a lo fugaz de nuestra existencia. 

Nada es eterno, y el neoyorquino lo expresa a través de estos momentos grabados y expuestos para el público. 

La exposición estará disponible hasta el dos de abril del presente año, siendo la última que presente el museo Marco hasta el momento. 

La galería de arte cuenta con tres distintas muestras que abarcan distintos puntos de vista, entre ellas “Viaje Circular”, José Beida y “Habitar” por parte del programa de becas y CIFO.


Mia Victoria de la Rosa Martínez

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